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jueves, 4 de agosto de 2011

SOLDATI Y LEDESMA, LAS NUEVAS BATALLAS DE LOS EXPLOTADOS

Por: Manolo Romano

Por segunda vez en 8 meses, vuelve a emerger la Argentina de los explotados desafiando la concentración de tierras en pocas manos y la falta de vivienda de millones de familias trabajadoras.

El Estado “presente” que pregonan los K se mostró, primero en Soldati y ahora en Ledesma, como un Estado gendarme que ante ambos levantamientos cometió un triple crimen contra los trabajadores sin techo. Los kirchneristas que se hacen gárgaras desde 678 con la “gran epopeya” de la 125 contra los dueños de la tierra, han respondido, por segunda vez, en su defensa. Los que se jactan que con el 17 de octubre del peronismo la clase trabajadora argentina adquirió “ciudadanía política”, han respondido, en defensa del Patrón Costa de este tiempo, don Blaquier, intentando aplastar al actual “subsuelo de la patria sublevado”.

El pacto reaccionario que cerraron Macri y Cristina ante la emergencia habitacional con la ocupación del Indoamericano, después de derramar la sangre de trabajadores inmigrantes, no dio una sola vivienda. El denunciante de aquellas primeras ocupaciones ante la justicia que desató la represión de la Metropolitana y la Federal, fue Sergio Schoklender, el empresario de los “derechos humanos y habitacionales”. Los aparatos territoriales del macrismo y el peronismo actuaron en pinzas con la Gendarmería. Las ocupaciones fueron desactivadas con promesas, y el gobierno parió el ministerio de Seguridad de Garré. Tal fue el pacto reaccionario, con muertes impunes, de Macri y los K, que el tema ni se tocó en la campaña de Capital aunque, entre globos y corazones, militarizaron la zona sur de la CABA demostrando que la Gendarmería que se instaló aquella vez en Soldati había llegado para quedarse. Pero Ledesma muestra que también llegó para quedarse la tendencia a la irrupción de miles de familias sin vivienda que volvieron a brotar de la tierra en Jujuy, alrededor de los ingenios del monopolio Blaquier.

Esta vez la presidenta había adelantado una propuesta de “solución estratégica”. Un día antes de la sangrienta represión en Ledesma, CFK estuvo con el gobernador de Jujuy, Walter Barrionuevo, anunciando en Salta la inauguración de lo que llamó “una cárcel modelo de Latinoamérica” para el Noroeste argentino. Como es usual, todo el kirchnerismo, empezando por el propio gobernador jujeño, salió a deslindar sus responsabilidades políticas del nuevo triple asesinato. Los que dicen que el kirchnerismo reuperó el papel de la política y “ya no gobiernan las corporaciones”, descubren ahora que, en el NOA, el “poder real” del monopolio de la familia Blaquier es la verdadera autoridad de jueces y policías. Dicen que quieren “mantener a Jujuy en el siglo XIX”, cuando los subsidios provenientes de la Anses, con los fondos de los jubilados, como los que recibe Blaquier, son una moderna construcción del siglo XXI del “modelo” K. También son una columna vertebral del “modelo” los millonarios subsidios de De Vido a los popes de la Cámara de la Construcción, que se ha mantenido siempre K, y para la cual trabajan en condiciones precarias los inmigrantes bolivianos y paraguayos (víctimas del mayor índice de muertes laborales), como los asesinados en Villa Soldati: no solo ello, la propia camarilla gobernante es una experta en negocios inmobiliarios, de Santa Cruz a Puerto Madero. Asi lo certifica el deschave del “garantista” juez de la “renovada” Suprema Corte, Eugenio Zafaroni que confesó no saber para qué se utilizaban las 15 propiedades que posee en la Capital (como buen especulador inmobiliario, no tenía por qué interesarle de donde provenían las ganancias de su inversión), en la misma ciudad en que la Justicia condena las tomas de predios ociosos de miles que se arrojan sobre un pedazo de suelo para tener donde caerse muertos. ¿No hemos llegado a leer en los blogs de los intelectuales K que la inversión de Néstor Kirchner en superhoteles en Santa Cruz estaba justificada porque el peronismo no es un “partido clasista”, sino que siempre tuvo sus millonarios, como el histórico Jorge Antonio? De ahí en más, podemos esperar cualquier tipo de argumento para salvar la cabeza del gobernador K Barrionuevo. El fondo de su pensamiento es que mientras la derecha de Sobisch fue -como cualquier principiante de La Cámpora sabe- responsable del crimen del maestro Fuentealba, en cambio esta derecha que representan los gobernadores como el de Jujuy o Insfrán en Formosa es la derecha del “proyecto nacional”.

Las burocracias de las centrales sindicales encabezadas por Moyano y Yasky, nuevamente, como en el Indoamericano “lamentaron las trágicas muertes” pero no hicieron nada por el masivo reclamo vivienda ni responsabilizaron al gobernador K. En Ledesma, en pleno período electoral, la Legislatura provincial debió dictar una ley de expropiación de 40 hectáreas a los Blaquier (con pago de indemnización y a cambio de permitirle deforestar otras tierras fértiles para su beneficio) para descomprimir. Pero las ocupaciones de tierra se extendieron aun más en la provincia (ver páginas 4 y 5).

El secretario del Sindicato Azucarero de Ledesma, Bautista, alertó en los medios: “Queríamos que hoy empiecen los arreglos en el terreno, pero vemos que todo sigue igual. Queremos una reunión con el gobernador para conocer en qué se avanzó. Los mismos policías tomaron las tierras. Acá hay docentes, empleados municipales. La situación es desesperante y no queremos que llegue a una guerra civil”.

¿Exagera? En cierta medida, coincidió con Trotsky sin saberlo, quien define los distintos momentos de “guerra civil” como: “una etapa determinada de la lucha de clases cuando ésta, al romper los marcos de la legalidad, llega a situarse en el plano de un enfrentamiento público y, en cierta medida físico, de las fuerzas en oposición. Concebida de esta manera, la guerra civil abarca las insurrecciones espontáneas determinadas por causas locales, las intervenciones sanguinarias de las hordas contrarrevolucionarias, la huelga general revolucionaria, la insurrección por la toma del poder y el período de liquidación de las tentativas de levantamientos contrarrevolucionarios”.

En este sentido amplio, las batallas en el Indoamericano y en Ledesma son momentos de ruptura de los marcos de la legalidad burguesa, elementos de guerra civil primarios y en una situación de crecimiento económico en la que, centralmente, impera el conformismo social. No son los levantamientos de desocupados de la hiper-recesión de los 90, pero expresan un fenómeno de masas (que toca hasta las familias de policías en Jujuy). Se dan por el crecimiento de la economía que creó millones de puestos de trabajo precario. Junto a sectores sin empleo, lo emergente son las capas más bajas de la clase trabajadora que entran a escena por mejorar su situación (como, también, pasó con los ferroviarios tercerizados del Roca). Son aquellos a los que no les alcanza con el “nunca menos” de la asignación por hijo. En Soldati fueron albañiles y trabajadores en negro de las textiles, que no podían pagar alquileres altísimos en las villas de la CABA. Lo mismo sucede ahora en Ledesma, con los trabajadores de los citrus o los municipales de bajos salarios. Su demanda ataca un problema estructural del capitalismo: el enorme déficit de viviendas que “el modelo” de “paritarias de trabajadores en blanco + AUH” no resuelve. Por el contrario, el kirchnersimo se ha valido de la concentración de la tierra, urbana y rural, y de la especulación inmobiliaria.

Si esto es así con ocho años de ascenso de la economía nacional, ¿se puede pensar en una salida en manos de la clase dominante cuando golpee decididamente las puertas de la Argentina la crisis capitalista internacional que está en pleno desarrollo en los países centrales?

La corriente nacional que impulsa el PTS con el periódico Nuestra Lucha tiene la estrategia de unir las filas de los trabajadores, empezando por defender el derecho de los sin tierra y vivienda a la acción directa por sus necesidades vitales y exigiendo el castigo a sus asesinos. Hay que romper las fronteras que dividen a la única fuerza social capaz de dar una salida levantando las demandas de todos los explotados y oprimidos, y construir un partido capaz de vencer, quebrando la resistencia de los explotadores. Como cuando nos hicimos presentes con una columna en Villa Soldati para expresar nuestra hermandad de clase, hemos sido parte en las marchas y acciones de repudio en todo el país, desde Neuquén a la Capital, y en la propia Jujuy exigiendo un paro nacional para que se vaya el gobernador Barrionuevo, la expropiación de las tierras de Blaquier y los latifundistas, y poner todos esos recursos para un gran plan de viviendas para todos controlado por los trabajadores y ocupantes sin techo.

El programa que está al orden del día para satisfacer esta demanda de masas no es planteado, obviamente, por ninguna de las fuerzas políticas patronales en pugna en el actual proceso electoral. Y a la única que lo plantea, el Frente de Izquierda, la intenta proscribir esta democracia para ricos mediante la contrareforma electoral del 14 de agosto. Una comprobación más de la justeza de la pelea política de principios por romper la barrera impuesta por el régimen y llamar a votar al Frente de Izquierda y de los Trabajadores.

jueves, 28 de julio de 2011

LA ILUSIÓN CÓMICA DEL “PELIGRO DE LA DERECHA”

Por: Manolo Romano

El voto a Miguel Del Sel en Santa Fe, luego del triunfo de Macri en Capital, abrió la chance para que los intelectuales de Carta Abierta ensayen el simulacro de una “epopeya” contra “una nueva derecha” que, oculta tras las máscaras mediáticas, avanzaría a paso redoblado. ¿Y qué habría que hacer ante lo que Página/12 llamó “el peligro amarillo”? Luego de criticar por “cobarde” la campaña de su candidato en Capital (que, en realidad, compartió con el PRO la agenda de seguridad y calificó a Garré de “valiente” por militarizar el sur de la ciudad); en el balotaje porteño han tomado la firme decisión de “combatir a la derecha” oponiendo a los globos de felicidad macrista, los temibles corazoncitos rojos que prometen ‘Buenos Aires para Todos’ con Filmus. Con matices, adoptaron la teoría de Durán Barba de campañas electorales despojadas de ideología y de programa, “sin confrontación”, acordes a los ‘tiempos de paz’, ya que en las crisis, como la del Parque Indoamericano cuando enviaron la represión conjunta de la Metropolitana y la Federal, todos dicen y, sobre todo, hacen lo que piensan. El “bienvenidos” que aparece ahora como lema en la propaganda del PRO, fue entonces una brutal campaña xenófoba contra los trabajadores inmigrantes sin techo. “La distribución del ingreso” que es el sonsonete que repite el oficialismo, fue la creación de un Ministerio de Seguridad en lugar de uno de vivienda. Si Borges, en su gorilismo cerril de los años ‘50, escribió despectivamente que las escenificaciones del peronismo eran una “ilusión cómica” que generaba “mitos populares”, se podría aplicar la definición tanto a la derecha macrista como al pretendido “proyecto de transformación” del kirchnerismo. Es tan cierto que detrás de la mascarada de “la nueva política” del Midachi está el aparato territorial del Momo Venegas, Barrionuevo y Duhalde que le hicieron la campaña santafesina, como también que la reelección de Cristina trae consigo al Boudou engendrado por la UCD de los ‘90, al derechista Scioli que Menem catapultó del deporte a la política, a gobernadores como el sojero Insfrán, y al aparato de punteros del conurbano.

Después de las elecciones de Capital y Santa Fe, en la oposición se discute el error de cálculo y la poca audacia de Macri al no animarse a las presidenciales, dejando huérfana de liderazgo la conformación de una derecha nacional. Ante ello, según varios medios, Macri tendría un plan: “La ausencia de Eduardo Duhalde el domingo en el búnker PRO de Santa Fe fue el primer paso del acuerdo. Mauricio Macri se comprometió a manifestarse a favor del candidato presidencial de Unión Popular antes de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias del 14 de agosto, pero pidió no mezclar las campañas santafesina y porteña con la nacional” (Ámbito Financiero, 27/07). Del Sel ya adelantó la misma intención, pero la contradicción es evidente. Por un lado, Duhalde está en las antípodas del perfil de “nueva política” como para canalizar automáticamente las elecciones de Capital y Santa Fe y, por el otro, no puede establecerse una oposición de derecha viable con alcance nacional si no es con el concurso, como demostró Santa Fe, de un sector del peronismo y su aparato. En la antinomia también ha quedado atrapada la UCR que tiene aparato territorial propio pero armó la alianza de ‘suma cero’ entre De Narváez y Alfonsín.

A pesar de la apuesta de Duhalde (y de Clarín) de usar el trampolín de las “internas” del 14 de agosto para quedar posicionado como el más votado de la oposición para, luego, polarizar con CFK en las presidenciales, hasta hoy la reelección de Cristina no parece amenazada. La razón por la cual las derechas aparecen enmascaradas y fragmentadas (en todos los bandos) es que tanto gobierno como oposición intentan usufructuar el conformismo social imperante con la actual estabilidad económica. Alrededor de 200 mil votantes de Del Sel, un tercio de su caudal total como candidato a gobernador, lo hicieron a su vez por María Eugenia Bielsa, peronista moderada pero puesta directamente por Cristina Kirchner a la cabeza de la lista de diputados del peronismo santafesino, que ganó en su categoría. Este “voto cruzado” (facilitado por el tipo de boleta única en Santa Fe y alentado por peronistas como Reutemann o Perotti) muestra que no se puede descartar que un sector componente del voto a Del Sel termine votando a CFK en las presidenciales, de la misma manera que lo haría una parte de los votantes del PRO en la Capital. Por eso las felicitaciones de Scioli al Midachi, uno del palo. Es cierto que tanto en Capital como en Santa Fe hay un alto porcentaje de voto anti K que es irreductible, una base social que ya se había expresado en la oposición en 2007 y que se ensanchó luego de la ruptura del gobierno con las patronales agrarias en 2008. Pero Del Sel no sólo ganó en los pueblos del interior sojero de Santa Fe, sino que lo hizo en buena parte del cordón suburbano del Gran Rosario, así como Macri tuvo una alta votación en los sectores del pueblo pobre porteño. También en estos sectores, supuestamente cautivos del peronismo, ganó De Narváez en la provincia de Buenos Aires en las legislativas del 2009. Ni las paritarias restringidas en las que no tienen lugar los sectores bajos de la clase obrera, precarizada o con trabajo no registrado, ni la Asignación por Hijo, ni los 8 años de crecimiento ‘a tasas chinas’ solucionaron el núcleo duro de pobreza estructural donde hace pie la demagogia de los proyectos de derecha, con sus cómicos y empresarios faranduleros de mascarones de proa.

En perspectiva, lo decisivo -en medio de la histórica crisis capitalista internacional con la amenaza del impensado default de la deuda de los propios EE.UU.-, es que mientras grandes masas votan conservadoramente, para mantener su situación o mejorarla en el marco del actual crecimiento económico, todos los partidos del régimen depositarios de esos votos miden con atraso los acontecimientos que ocurren en el mundo y afectarán a la Argentina. La gran campaña contra la proscripción al Frente de Izquierda que estamos llevando adelante y nos abre el diálogo en cientos de fábricas, empresas y la juventud por una agenda de lucha de la clase trabajadora y el pueblo pobre, tiene el objetivo de sentar las bases para el surgimiento de una poderosa fuerza política militante anticapitalista capaz de enfrentar la crisis, los verdaderos ataques que vendrán y esté preparada para vencer.

viernes, 20 de mayo de 2011

EL DISCURSO ANTIOBRERO DE CRISTINA ANTICIPA UNA LUCHA DE CLASES MÁS DURA

Por: Facundo Aguirre , Ruth Werner

El enfrentamiento de Cristina Fernández de Kirchner con la dirigencia de la CGT de Hugo Moyano y su ataque a la acción directa de los que luchan, diciendo que se trata de trabajadores que lo hacen por “intereses corporativos”, han ganado el centro de la atención política. La Presidenta, en su discurso en José C. Paz, habló de “extorsión”. Según interpretaron distintos analistas fue una alusión contra los piquetes de los docentes y petroleros de Santa Cruz y la huelga de los trabajadores de Aerolíneas, entre otros sectores en lucha. El mensaje fue claro. Cristina identificó a la huelga y al piquete con una figura penal, negando derechos elementales de la clase obrera. No son palabras aisladas. No hace mucho había advertido, en tono maternalista, que iba a “matar” a quien hiciera bloqueos, justamente cuando firmaba una cláusula de “paz social” con el sindicato petrolero.

Las palabras de Cristina no hacen otra cosa que alentar las tendencias más reaccionarias de la opinión pública, proclive a la imposición del orden y de medidas más represivas contra los que salen a luchar, en particular contra los trabajadores “en blanco” y sindicalizados. Aunque en lo inmediato la aplicación de esta política esté condicionada por el calendario electoral, las consecuencias prácticas de esta verdadera “campaña” del gobierno y sus escribas, resultarán en intentos más serios de criminalizar y reprimir la protesta social, así como adoptar una posición más dura frente a las luchas obreras, después de las elecciones de octubre.

La advertencia contra la acción directa, reiterada en los últimos meses, tiene el objetivo inmediato de impedir que crezcan las luchas salariales en un contexto de negociaciones paritarias, y constituye, fundamentalmente, una amenaza contra el sindicalismo de base y los delegados combativos. El mismo día que CFK daba su discurso, los trabajadores de Kraft, de Pepsico, gráficos y del Frigorífico Rioplatense cortaban la Panamericana en reclamo de salario, mejores condiciones laborales y contra los despidos. Aprovechando el giro antiobrero de Cristina, los “gordos” de la CGT salieron a respaldar los ataques a Moyano y lanzaron amenazas. La nota la dio Oscar Lescano de Luz y Fuerza quien salió a decir: “Si alguien viene a bloquear plantas de energía, les damos una paliza”.

Pero los fines de la Presidenta van más allá. Cristina pretende una “paz social” duradera para congraciarse con los empresarios y garantizarse gobernabilidad si gana las elecciones del 2011. Los roces aduaneros con Brasil muestran las tensiones que ya está sufriendo el “modelo K” y el choque de intereses de los empresarios argentinos con la burguesía paulista en un contexto de crisis mundial (ver nota en página 4). En este marco, el discurso de CFK es todo un guiño al empresariado que busca recuperar competitividad frente a su socio del Mercosur en detrimento del salario y las conquistas obreras. Lejos de estar en contra de la “explotación” y ponerse del “lado de los trabajadores” sus palabras fueron música para los oídos de las patronales. No por nada el jefe de la UIA, Ignacio De Mendiguren, salió a apoyar a la presidenta y a asegurarle que cuenta con su voto.

“En caja”

El ataque de Cristina contra Moyano es parte de un plan electoral para ganar en primera vuelta en octubre y atraer a sectores de las clases medias que rechazan a los dirigentes sindicales. Así, intenta capitalizar a su favor el desprestigio de la burocracia sindical que viene en aumento, sobre todo desde el asesinato de Mariano Ferreyra. Por más que los fervientes kirchneristas quieran ver un tinte progre en sus palabras, CFK no pega duro contra los burócratas porque sean traidores de los trabajadores o porque practiquen el matonaje como Pedraza. La presencia de Mario Ishii junto a CFK en José C. Paz, es todo un símbolo, de hacia dónde pretende ir la Presidenta. Antes que ella tomara la palabra, el intendente se había despachado contra los dirigentes sindicales llamándolos a subordinarse a los barones del Conurbano y al ex menemista Daniel Scioli.

Cristina quiere, como se dice popularmente, poner “en caja” a la burocracia sindical moyanista, disciplinarla para un futuro período presidencial y limitar sus pretensiones de más cargos en las listas del Frente para la Victoria. En este objetivo, la Presidenta también coincide con el anhelo de los empresarios. Se trata de reformular la alianza de gobierno que había creado Néstor Kirchner. No es una cuestión menor y plantea un escenario de futuras tensiones. La alianza del kirchnerismo con el moyanismo fue fundamental para sostener al gobierno después de la derrota frente al lockout agrario en el 2008 y el revés electoral del 2009. No es casual que todos los burócratas agredidos hayan alegado en su defensa que nunca le hicieron una huelga general en 8 años a este gobierno (como tampoco se la hicieron a Duhalde) y que el único paro con que amenazaron haya sido por el embate judicial contra el jefe cegetista por el pedido de informes que hiciera la Justicia Suiza por la causa Covelia.

“Intereses corporativos”

Cristina Kirchner también dedicó buena parte de su discurso a atacar lo que llamó “intereses corporativos”. Su crítica apunta a que movimientos como el de Santa Cruz son protagonizados por los trabajadores mejores pagos. Tan “progresista” la Presidenta, obvió decir que petroleras como Repsol, Oxy o Panamerican Energy ostentan una de las rentabilidades más altas gracias a la expoliación de los recursos energéticos y que la Patagonia tiene la canasta familiar más cara del país. De esta forma CFK busca enfrentar a los sectores de mejores ingresos de la clase trabajadora con los trabajadores precarizados, en negro o desocupados que apenas pueden llegar a fin de mes (ver nota en página 3). A eso lo llamó falta de “solidaridad”. Como si los responsables de las terribles condiciones laborales de gran parte de la clase obrera fueran producto de los que cobran más y no de las patronales que embolsan millones, de las políticas flexibilizadoras de los ’90 que el kirchnerismo mantuvo para consolidar su “modelo” y de las traiciones de la burocracia sindical. Contra el enfrentamiento entre trabajadores que promueve el gobierno reivindicamos una paritaria nacional única y junto a esto la elección de paritarios en asamblea votados por todos los trabajadores para exigir un salario equivalente a la canasta familiar, el fin del trabajo en negro y de la precarización laboral.

Defensa del derecho de huelga, unidad obrera e independencia de clase

La defensa de las organizaciones obreras, del derecho de huelga y de los piquetes, no van a venir de la mano de la burocracia sindical. Mucho menos la lucha por el desprocesamiento de los más de 4000 luchadores con causas judiciales. Recordemos que son estos mismos dirigentes quienes atentan contra la acción directa, como pasó con los docentes santacruceños apaleados por los matones de la UOCRA y quienes promueven junto a las patronales los procesos judiciales contra el activismo. La burocracia a lo sumo defenderá sus privilegios y su derecho a participar en la política burguesa. Es lo que hace el judicial Julio Piumato cuando rezonga porque en este país puede hacer política cualquiera “menos un sindicalista”.

El derecho de los trabajadores a hacer política que reclama para sí el moyanismo tiene que ser levantado por los luchadores y activistas pero con el fin de oponerse a la subordinación a la política patronal de las organizaciones obreras que promueven los dirigentes burocráticos. Para conquistar la independencia de las organizaciones obreras hay que arrancarlas del control de la burocracia sindical. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores, que integramos el PTS, el PO, Izquierda Socialista y otras organizaciones, es la única oposición política a la burocracia sindical, que defiende consecuentemente los derechos de los trabajadores.

El discurso de Cristina Kirchner preanuncia una lucha de clases más dura. El PTS se propone utilizar la campaña electoral del FIT para impulsar la extensión de una izquierda militante en el seno de la clase trabajadora. Queremos impulsar una fuerte corriente, conciente de los tiempos convulsivos por venir, que se prepare para defender las posiciones conquistadas del “sindicalismo de base”, capaz de enfrentar en la lucha de clases el giro antiobrero del gobierno y cualquier intento de descargar los efectos de una futura crisis económica sobre las espaldas del pueblo pobre y trabajador.

martes, 29 de marzo de 2011

DE MOYANO A MENEM CON “CRISTINA 2011”

Por: Ruth Werner

Ya se los advirtió Cristina a los kirchneristas de centroizquierda que estuvieron en Huracán: “Quiero decirles a todos ustedes que cuando incorporen a otros argentinos no les pregunten de dónde vienen, no les pregunten cuál es su historia”. Bajo este lema de la presidenta, el gobernador K de La Rioja ampara al mismísimo Carlos Saúl Menem y a sus partidarios en el armado electoral de la provincia. Semanas atrás, había sido el triunfo que se presentó como progresista en Catamarca y terminó mostrando los lazos de sangre entre la kirchnerista Lucía Corpacci con la familia feudal de los Saadi y cobijando a los hombres de Barrionuevo (un “piso moral” bajo como para decir: “nunca menos” que esto). En Chubut, sin duda que el crecimiento del kirchnerismo se basa en el pasaje de gran parte del aparato pejotista provincial a las filas de la reelección de Cristina. Días atrás la presidenta ratificó su alianza con la burocracia sindical corrupta después que Moyano amenazara con una demostración de fuerzas. Este último fue, sin duda, el principal hecho político de la semana pasada.

El “poder”… para la burocracia sindical

Moyano presentó toda su movida detrás de la idea de que “los trabajadores queremos llegar al poder, eso es lo que molesta”, como dijo en la conferencia de prensa donde desactivó el paro. En realidad Moyano pretende mantener el poder de la burocracia dentro de la alianza del gobierno con el aparato de intendentes y gobernadores del Partido Justicialista, la centroizquierda de los movimientos sociales, agrupaciones como La Cámpora y organismos de derechos humanos.

“Yo sabía desde el día anterior que la medida se iba a levantar pero no se lo dije absolutamente a nadie. Quería probar la solidaridad de otras organizaciones gremiales”, declaró Hugo Moyano en una entrevista a Tiempo Argentino. El jefe de la CGT presentó la amenaza como una respuesta a una “conspiración” mediática contra su persona (23/3) alentada desde el Grupo Clarín. Pero más allá de lo que diga ahora el jefe de la CGT, en realidad Moyano intuyó que el canciller Timerman y un sector del gobierno habría sido parte de la maniobra, dejando correr el exhorto enviado por la Justicia Suiza. Lo que se vio la semana pasada fue un planteamiento de la CGT ante la presidenta que se viene recostando para su lanzamiento a la reelección en los sectores de centroizquierda que se nuclearon en el acto de Huracán.

El paro, vergonzosamente, tenía dos objetivos. Por un lado defender los privilegios de la casta corrupta y mafiosa de la CGT ya que en el exhorto de los suizos se pedía colaboración a la Argentina para investigar un posible “origen ilícito” de la cuenta 25.491 del Standard Chartered Bank, a nombre de Ricardo Despresbiteris y su esposa, directores de Covelia S.A. El crecimiento gigantesco de esa empresa está sospechosamente asociado al líder de la CGT, y el jugoso negocio de la recolectora de residuos factura $720 millones al año, cuenta con 3.000 empleados (todos afiliados al gremio de Camioneros) y una flota de 800 camiones, y establece contratos con 12 municipios del Conurbano Bonaerense. La amenaza de paro tenía el objetivo de recordar la fuerza del aparato de Moyano para paralizar gran parte del transporte, con lo que el jefe de la CGT buscaba presionar al gobierno para obtener cargos en las listas electorales del Frente para la Victoria. El exhorto terminó volviendo a Suiza por razones formales, y la negociación de Moyano con el kirchnerismo está abierta -y las heridas de la crisis también.

Cinco días después de levantado el paro Hugo Moyano volvió a la carga anunciando una nueva demostración de fuerzas con la convocatoria para el 30 de abril a un acto en la Av. 9 de Julio para el día del trabajador. Aunque los medios lanzaron la campaña de que pretende para sus huestes el cargo de vicepresidente de la Nación, a lo que aspira es meter varios diputados en las filas del FPV. Más allá de cuanto logre, Cristina tuvo que enviar un mensaje contemporizador desde el acto que realizó con intendentes en Avellaneda, contra su propia conveniencia electoral y cuando viene queriendo mostrar distancia de la desprestigiada burocracia sindical para ganar votos de la clase media y el progresismo, y contentar al establishment que puja contra la alianza gubernamental con los sindicatos.

Aunque la Rosada ratificó la alianza con la CGT, la pelea con Hugo Moyano puso en evidencia las contradicciones estratégicas que sostienen al kirchnerismo. Mientras la gran patronal, a la que CFK busca complacer, quiere minar el poder de los sindicatos, la CGT quiere presentarse como de utilidad para garantizar “gobernabilidad” al kirchnerismo.

“Ni llantos ni gritos”

Al anunciar una serie de medidas a favor de los empresarios industriales, la Presidenta instó a patrones y sindicatos a "dejar de llorar y dejar de gritar" como una actitud de "madurez, seriedad y responsabilidad" ante las negociaciones paritarias. El pedido de Cristina, que le dice a los empresarios que “no lloren” mientras se la están llevando en pala, vuelve a insistir en que el sacrificio lo hagan quienes tienen necesidades para reclamar: “no griten”. Que nadie levante la voz por el 50% de los trabajadores argentinos que gana menos de 2.800 pesos mensuales, ni por el 35% de los trabajadores que está en negro o por los millones de trabajadores que trabajan de forma precaria, con contratos basura, para empresas tercerizadas. Que los dirigentes de la CGT que avalaron el veto presidencial a la ley de 82% móvil sigan sin abrir la boca cuando el 84% de los jubilados percibe la mínima y está bajo la línea de pobreza.

Para los que “gritan” y reclaman desbordando a los dirigentes de la CGT, el gobierno los amenaza con el código penal, iniciando procesos judiciales por cortar rutas, calles o vías, como a los dirigentes de Kraft y Pepsico opuestos a Daer en el gremio de la Alimentación, cuando no es la misma burocracia la que los persigue y los expulsa de los sindicatos como le pasó a Guillermo Betancourt por encabezar la movilización de los afiliados de la UOM Campana contra Techint, o a Hernán Puddu del SMATA Córdoba por defender a los contratados despedidos por Cristiano Ratazzi y los patrones de Fiat Iveco. Parece que en la consigna de la izquierda K de “pueblo o corporaciones”, el gobierno y su burocracia sindical está con las corporaciones. Esta tarea de “policía interna” al interior del movimiento obrero es lo que quiere cobrarle la burocracia sindical al kirchnerismo con cargos “institucionales” en lo que el peronismo unido espera como un segundo mandato de Cristina.

El “poder de los trabajadores” por el que lucha Moyano es una farsa para pelear un espacio para la burocracia sindical dentro del esquema peronista de conciliación entre los trabajadores y la clase empresaria.

Por su parte, los que se han autodenominado la Central “alternativa”, la CTA, acaban de reunir su Congreso en la ciudad de Mar del Plata, donde también se proclamó desde las tribunas el “se siente, Víctor presidente”. Otra mascarada para apoyar una vía de conciliación de clases “alternativa” a la de la CGT, en la que los dirigentes sindicales van detrás de Pino Solanas, que puede terminar integrando una fórmula junto al sojero Binner de la misma manera que ayer militaron junto a la Federación Agraria para apoyar la Mesa de Enlace encabezada por la Sociedad Rural.

En este marco, el PTS saluda la oportuna reaparición del periódico obrero Nuestra Lucha que, nada menos que en el 35º aniversario del golpe genocida, acaban de relanzar los obreros de Zanon y el sindicato ceramista de Neuquén, los delegados de las comisiones internas de Kraft y Pepsico en la industria de la alimentación, los ferroviarios de la agrupación Bordó del Roca, los metrodelegados clasistas del subte y miles de luchadores antiburocráticos y delegados de base de todo el país. El PTS y su Juventud trabajadora estudiantil pondrán todo su esfuerzo en acompañar y desarrollar esta herramienta para forjar una fuerte corriente de militantes obreros con la bandera de la independencia de clase y la lucha por el verdadero poder de los trabajadores.

lunes, 14 de marzo de 2011

MARCHEMOS EL 24 DE MARZO: LA PLAZA DE LOS LUCHADORES Y LA IZQUIERDA, O EL CANDOMBE OFICIALISTA

Por: Manolo Romano

Los luchadores y la izquierda estamos ante un nuevo desafío político este 24 de marzo. En Plaza de Mayo se disputará la escena nacional en otro aniversario del golpe genocida de 1976.

Los actos oficiales se despliegan para sostener el nuevo lema gubernamental a ritmo de candombe: el “Nunca menos”, elegido por el kirchnerismo para acompañar el de “Cristina 2011”. Ya no es el “Nunca más” a los golpes de Estado que pregonaron los radicales en los años 80 para hacer pasar, bajo el consenso de masas alcanzado por el odio a la dictadura, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que consagraban la impunidad para miles de genocidas y los planes de hambre de Alfonsín. Ahora, el “Nunca menos” peronista pretende que, para defender lo conquistado después del 2001, debemos apoyar a los Kirchner “contra la derecha” que quiere “volver a los 90” con “ajuste fiscal” y “mano dura”.

Los luchadores y la izquierda nucleados en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia, de decenas de organizaciones sociales y de los derechos humanos independientes del gobierno que tradicionalmente organizamos las marchas del 24 de marzo, sostenemos que esto es un engaño, y marcharemos a expresarlo a Plaza de Mayo. En los últimos cinco meses, seis crímenes políticos contra los trabajadores y el pueblo explotado: Mariano Ferreyra por la patota de la burocracia sindical de la UF de Pedraza que vino siendo apañada por el gobierno; los tobas qom asesinados por la policía del gobernador K Gildo Insfrán en Formosa; los trabajadores inmigrantes sin techo que ocuparon tierras en el Indoamericano y fueron víctimas del operativo de la Federal y la Metropolitana, las policías de Cristina y Macri juntas.

El “Nunca menos” de los K, es el lema del acto por la reelección de Cristina en Huracán, con el que el kirchnerismo pretende evocar el 11 de marzo, la fecha del triunfo de Cámpora en 1973 donde la izquierda peronista tenía una fuerte impronta. Claro que, meses después, la izquierda peronista era parte de la movilización popular al Penal de Villa Devoto para liberar a los presos por luchar.

En sentido contrario a gestas de ese tipo, el gobierno de “La Cámpora” de hoy mantiene a miles de trabajadores procesados por luchar contra “el neoliberalismo” de Menem y De la Rúa, que no fueron amnistiados a pesar de la existencia de proyectos de ley en ese sentido. Ya el 24 de marzo pasado sostuvimos desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia que había “más de 4.000 compañeros con causas abiertas y juicios en marcha. Y de cada conflicto abierto surgen nuevos procesados”. Y así fue, con creces. Actualmente decenas de delegados obreros antiburocráticos y estudiantes de izquierda son denunciados penalmente por cortar calles, rutas y vías en lucha contra los despidos, tercerizaciones, los bajos salarios, como desarrollamos en estas páginas.

Las causas judiciales contra los que luchan han aumentado bajo el gobierno de los Kirchner que cada vez más arremete contra la acción directa, es decir contra los métodos que fueron los que realmente hicieron retroceder las políticas de “ajustes fiscales”, los ataques directos al bolsillo y pusieron a la defensiva a las fuerzas represivas en el 2001.

En tanto la derecha neoliberal no tiene posibilidad de volver en lo inmediato, es la gestión de CFK la que intenta disciplinar a los salen a pelear porque consideran que “menos imposible”. Los que no tienen paritarias porque están en negro o bajo contratos precarios en las empresas que ganan “como nunca”. Los tercerizados que cobran la mitad de un ferroviario y si cortan vías para alcanzar la igualdad salarial son acusados de “extorsión”. Los que cortan rutas para evitar los cierres de fábricas y el desempleo masivo, como los ceramistas neuquinos de Zanon y Stefani, y son amenazados con ser llevados a juicio. Este es, en realidad, el gobierno del “ya no más” concesiones como piden las corporaciones como las patronales agrarias a las que el gobierno acaba de prometer nuevos subsidios en Expo-Agro, mientras mantienen la explotación de trabajo esclavo.

Los organismos de derechos humanos cooptados por el kirchnerismo o afines a él, utilizan el encarcelamiento de una ínfima minoría de los miles de genocidas, aún después que fueron anuladas las leyes de impunidad, para ocultar el giro de la política estatal contra la acción directa de los trabajadores y el pueblo. No sólo ocultan que hay 400 hijos de desaparecidos apropiados por los genocidas, sin identificar aún, porque CFK se niega a abrir los archivos de la dictadura. Sino que, además, son parte de un operativo para encubrir que en el presente, bajo Cristina, se endurecen los ataques del Estado contra los que luchan con procesos y causas judiciales.

El 24 de marzo del año pasado tuvimos que sortear los obstáculos del gobierno que intentó impedirnos llegar a la Plaza, montando un mega festival oficialista desde el aparato de Estado. Buscarán repetir maniobras de ese tipo. El PTS llama a redoblar el frente único de las decenas de organizaciones de derechos humanos, estudiantiles, sindicales y de la izquierda que formamos el Encuentro Memoria Verdad y Justicia para realizar el acto independiente del gobierno y sus opositores patronales, nuevamente, este 24 de marzo. Esta vez, especialmente, para poner en el centro de la política nacional una campaña en defensa de los delegados de base y procesados por luchar, como parte de poner en pie una corriente militante de miles de obreros y jóvenes que luchen por un partido de la clase trabajadora dirigente de todos los explotados.

martes, 8 de febrero de 2011

“Responsabilidad y moderación”: el nuevo slogan K

Por: Lucho Aguilar , Ruth Werner

“Se es dirigente cuando se resuelven los conflictos. Algunos creen que cuanto más duro se es, más se está comprometido con el cambio. A veces me duele que muchos compañeros no se den cuenta que con sus acciones tensan la cuerda”. Las palabras pertenecen a Cristina Fernández de Kirchner y fueron dirigidas a la CGT San Lorenzo, en el acto del martes 1º de febrero en Santa Fe. El “socialista” Hermes Binner consentía desde el palco. El discurso vino acompañado del decretazo de la conciliación obligatoria contra el conflicto que por más de una semana mantuvo bloqueado el acceso a una decena de aceiteras del Gran Rosario. Los trabajadores venían realizando medidas de fuerza en reclamo de un piso salarial de 5000 pesos y la equiparación con el sindicato más importante del sector, que representa a los aceiteros. Tras el pedido de “moderación” y “mayor responsabilidad a los sindicatos en sus reclamos”, la CGT San Lorenzo levantó las medidas acatando la orden de Ministerio de Trabajo (ver nota en página 11)

La presidenta había cerrado su discurso advirtiendo que “la verdadera defensa del modelo es permitir que el modelo siga funcionando”. ¿Pero qué “modelo” propone defender realmente el gobierno “nacional” y “popular”?

“Si tenemos en cuenta que las plantas aceiteras del Gran Rosario muelen 110.000 toneladas diarias de granos y la tonelada de soja cuesta 500 dólares, podemos advertir que las pérdidas son millonarias” se quejaba Alberto Jacobson, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de San Lorenzo, al referirse a los bloqueos. Justamente. En sus palabras puede leerse, si se quiere, toda una definición del “modelo”. Empresarios que ganan millonadas mientras hay trabajadores de las grandes empresas aceiteras y cerealeras que cobran $1800 al mes, que están tercerizados, sufren la mayoría de los accidentes de trabajo y no tienen derechos laborales y sindicales. El ataque a los obreros en lucha es prueba del doble discurso kirchnerista. El mismo gobierno que vocea contra los sojeros, se puso del lado de los pulpos exportadores de soja y aceite.

Buena voluntad

En las próximas semanas arrancan las negociaciones paritarias y con ellas la puja salarial. Las cámaras empresarias nucleadas en el Grupo de los 6, se reunieron cuando todavía sonaban los ecos del discurso de la Presidenta. Y lanzaron: “no podemos dejar de manifestar nuestra preocupación ante expresiones de dirigentes sindicales que hacen públicas, con inusual anticipación, lo que serían sus pretensiones salariales. (…) La nueva escalada en el uso del método de acción directa por parte de los sindicatos seguro estará en la mesa”. En la misma reunión los líderes empresarios cuestionaron la designación de jueces laborales ligados a la CGT.

Así, el discurso de CFK fue toda una muestra de su “buena voluntad” ante el pedido de moderación en los reclamos salariales y de freno a la conflictividad que exigen las patronales. Una nueva marca del giro a la derecha de CFK que, preparándose para su reelección en los comicios de 2011, da otro signo de “seguridad” al establishment. Hay que sumarlo al pago de la deuda externa al Club de París, el respaldo al gobernador asesino Gildo Insfrán en Formosa luego de la brutal represión que se llevó la vida de los QOM de la Comunidad Primavera, la creación del Ministerio de Seguridad tras los hechos de Villa Soldati, y hasta la aceptación de hacer un régimen penal para los menores (ver nota en página 7).

La apuesta de la derecha

El objetivo de debilitar la acción directa y mermar el poder de los sindicatos, constituyen hoy dos puntos estratégicos de la agenda de las grandes patronales. Eduardo Duhalde hizo de vocero de esta política: “si llego a la Presidencia voy a cambiar cinco o seis leyes porque no podemos seguir pensando que los dirigentes gremiales de la educación son dueños de la educación y los dirigentes gremiales de la salud son los dueños de la salud (…) Hay que cambiar las normas donde hay sectores que han ido ganando derechos que perjudican a los argentinos” (Declaraciones hechas a Radio Brisas de Mar del Plata, 18/1/2011). Días después Felipe Solá repetía conceptos similares por televisión.

Hoy los dardos apuntan directo al jefe de la CGT, convertido en blanco de los empresarios. No es que olviden que Hugo Moyano dio sobradas muestras de garantizar los techos salariales y la “gobernabilidad” (no hubo ninguna huelga general bajo el gobierno kirchnerista) pero cada vez miran con mayor recelo el juego propio del capo de la CGT, que saben, está basado en su capacidad de parar sectores estratégicos de la economía capitalista del país. Una expresión distorsionada de la potencialidad y fuerza del movimiento obrero, algo que el máximo burócrata de la CGT utiliza para favorecer sus privilegios corporativos y burocráticos.

Ante este escenario las patronales apuestan, de máxima, a fortalecer a un candidato opositor capaz de garantizar tras las próximas elecciones a un nuevo gobierno más “propio” sin sindicatos fuertes o totalmente domesticados. Mientras pegan por derecha para fortalecer a los sectores más conservadores al interior del gobierno K, como Scioli, enemigo del moyanismo.

A esta agenda de los empresarios y que vocifera el peronismo federal es a la que cede el kirchnerismo. Pero lo hace con un doble juego. Por un lado sostiene su alianza con la burocracia de Moyano -a quienes tras la muerte de Kirchner definieron como “la columna vertebral”- para mantener el control de los trabajadores. Mientras que por el otro, quiere demostrar que son ellos mismos, los kirchneristas, quienes pueden ponerle límites al líder de la CGT. El pago de 1000 millones de pesos acumulados en el Fondo Solidario de Redistribución que se repartirán las obras sociales sindicales es una muestra de lo primero. El reciente discurso en Rosario contra los bloqueos en Santa Fe es un ejemplo de lo segundo. Días atrás Moyano había respaldado las medidas de fuerza.

Nuestra apuesta

El gran acuerdo que tienen las patronales, gobierno y oposición, y la misma burocracia sindical, es en golpear al sindicalismo de base. Las tendencias a la acción directa se han continuado durante todo el período kirchnerista y el intento de regimentar la acción directa está aún lejos de imponerse.

El duro conflicto de los tercerizados ferroviarios prendió nuevas alarmas. Los sectores más explotados de la clase obrera enfrentaron a una de las burocracias más podridas de la Argentina, aliada a los negocios del Estado y las privatizadas, y pusieron en la agenda nacional un reclamo que generó la simpatía de millones de trabajadores: el pase a planta y la igualdad de derechos.

Meses antes habían sido los obreros de Kraft, Pepsico y Arcor quienes habían roto el techo salarial con el “efecto 35 %” a través de los cortes de autopista y los paros.

Contra estas y otras amenazas a las ganancias capitalistas y los privilegios de la burocracia es que se alzan los nuevos ataques. Desde los discursos contra la acción directa de los últimos días, hasta la abierta criminalización del derecho a la protesta que pesa sobre trabajadores ferroviarios, de Kraft y miles de procesados, incluido el intento de desafuero del delegado de base de Fate, Víctor Ottoboni (ver nota en páginas centrales).

Nuestros esfuerzos están puestos en impulsar en el seno de la clase trabajadora una corriente clasista que se proponga recuperar a los sindicatos y las organizaciones de base de manos de la burocracia sindical. Para que no sigan maniatadas por dirigentes que sólo defienden sus privilegios y puedan desarrollar toda su potencialidad. Para defender a los delegados de base combativos atacados, para luchar en defensa de los contratados y la prepotencia patronal. Para pelear porque todos los trabajadores ganen un mínimo equivalente al costo de una canasta familiar, y por acabar con el trabajo en negro. Una corriente que luche para unir las fuerzas de los trabajadores con los sectores del pueblo pobre y oprimido, los que el gobierno y la derecha ahora quieren criminalizar.

martes, 14 de diciembre de 2010

El giro a la derecha se paga con sangre

Por: Manolo Romano

En los hechos, el de Cristina ya no es el gobierno “de los derechos humanos” que ‘La Cámpora’ y las agrupaciones oficialistas festejarán con un recital este viernes 10 en Plaza de Mayo. Contrariamente a lo que podía pensar el “progresismo” K luego del asesinato de Mariano Ferreyra, el régimen no sólo que no se ha puesto límites en la “represión a la protesta social” sino que ha acelerado su política de “orden” en el curso de pocas semanas, con los asesinatos de Formosa y de Soldati.

La explicación, que venimos señalando desde estas páginas, es el claro giro a la derecha del gobierno luego que CFK heredara un súbito fortalecimiento con la muerte de Néstor Kirchner. Sobre la base de una nueva “luna de miel” en los sectores populares y el arco de la centroizquierda, el gobierno tomó banderas caras al Grupo A y la oposición mediática de Clarín y La Nación, como la decisión del pago al Club de París y la vuelta del FMI con la excusa de “asistencia técnica” para hacer creíble al INDEC como lo reclama todo el establishment burgués. La Cumbre Iberoamericana de la semana pasada en Mar del Plata, dio otra muestra de este giro llevado a la política exterior. Sin bien los Kirchner siempre fueron bien pronorteamericanos, incluso en su cruzada contra Irán ubicándose a la derecha del Brasil de Lula; esta vez hubo un explícito emblocamiento contra el “eje bolivariano”. Argentina se alió a México, Colombia, Brasil y Chile en el rechazo a la condena a EEUU, propuesta por Rafael Correa de Ecuador, luego de que saliera a luz en los cables secretos del Departamento de Estado mas datos de las conspiraciones de las embajadas yanquis contra Bolivia y Venezuela (dicho de paso, la diplomacia “nacional y popular”, en vida de Néstor, jugaba un rol de doble agente según los mismos cables).

La “gobernabilidad” pejotista

Con el norte de la reelección de Cristina en el 2011, en las grandes provincias que le han sido hostiles, como Córdoba y Santa Fe, el oficialismo teje armados electorales con los barones del peronismo sojero de De La Sota-Schiaretti y Reutemann-Obeid. En fin, la “gobernabilidad” de CFK descansa en los gobernadores “feudales”, como Insfrán de Formosa, ligados a los dueños de la tierra con que el gobierno confrontó en el 2008. En el bastión del PJ bonaerense, el pretendido liderazgo de Moyano ahora se diluyó detrás de Scioli, los intendentes y su red de punteros. Dentro de la inestable coalición de gobierno, ha ganado un peso cualitativo la vieja estructura pejotista en detrimento de la centroizquierda K que es llevada de las narices en pos de “la profundización y continuidad del modelo”. Los últimos días vimos, además, gestos hacia la oposición política, como se plasmó en la participación en el acto de Puerto Madero por el descubrimiento del megayacimiento de gas, del jefe de senadores la UCR, el derechista Ernesto Sanz y del propio Mauricio Macri, el mismo día que ambos gobiernos enviaban sus policías a reprimir en Villa Soldati.

Si el acto en River de la CGT junto a los Kirchner envalentonó a la patota de Pedraza, las señales a derecha de Cristina dieron luz verde al aparato estatal sobre el que se apoya el gobierno. Bien mirado, si se cae el mandato de “no reprimir la protesta social”, la de CFK es, básicamente, una política duhaldista: endeudamiento externo y Pacto social para favorecer a los empresarios y contener la presión de los sindicatos; más “unidad del peronismo” basado en el control de intendentes y gobernadores; más “autoridad para poner orden” a los que desafíen este esquema con la movilización. En fin, ¿será que el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, que allá por el 2003 se definió a si mismo como “duhaldista portador sano”, ha expandido el virus a toda la estructura de gobierno?

La “Triple Alianza” contra el movimiento obrero y el sindicalismo la izquierda

Se presume que es el mismo Aníbal Fernández el que fogonea lo que Moyano definió como “acoso judicial” con las causas en el manejo de las obras sociales. Otro cambio importante del “nuevo gobierno” de Cristina es la orientación para debilitar el peso relativo de los jefes de la CGT en el sistema de alianzas de gobierno. Pero de ninguna manera esto significa que vaya a prescindir de la burocracia sindical de la CGT, como lo desearía el establishment. Por el contrario, el gobierno la necesita contra posibles desbordes de los reclamos obreros y el sindicalismo de izquierda. La gran política de Estado es preservarlos de la embestida patronal dándoles un lugar preponderante en el ‘Acuerdo Económico y Social’, y, al mismo tiempo, domesticarlos haciéndolos funcionales tanto a los intereses de las cámaras empresarias como al objetivo gubernamental de contención del movimiento obrero. Aunque públicamente los jefes de las corporaciones patronales señalen a Moyano como el enemigo a doblegar, el diario de De Narváez, siempre atento a sus necesidades, señala con claridad que “desde las entidades empresarias siguen de cerca lo que denominan el nuevo engranaje sindical. Se refieren a la línea armada por los metrodelegados, los representantes informales de Kraft, Pepsico y otras alimenticias. “No tienen los códigos del viejo sindicalismo y todo indica que tendrán mayor protagonismo durante el año próximo”, advierte un director de Recursos Humanos al que le tocó sentarse del lado de enfrente” (El Cronista, 7/12).

Por ello, lo que actuó en forma concentrada en el ferrocarril Roca con la UGOFE por encima del accionar de la patota asesina, es la asociación “tripartita” que el gobierno quiere elevar a rango estatal con el Pacto Social: los representantes del Estado (y sus policías), los empresarios y los burócratas sindicales.

Nuevos desafíos

Este sábado 11 de diciembre se congrega el sector más significativo de ese sindicalismo de base y de izquierda al que temen. Se hará un acto-homenaje a Mariano Ferreyra frente a las oficinas de la UGOFE en Plaza Constitución, y luego un nuevo Encuentro Nacional de trabajadores clasistas con cientos de delegados de base y comisiones internas recuperadas de todo el país. Esta vez se desarrollará en un nuevo marco nacional que requiere de definiciones para una actividad política más conciente y organizada. El impulso que se dará a los reclamos obreros como el fin de la tercerización laboral, o la elección de delegados para unir en cada lugar de trabajo a trabajadores efectivos y contratados en el camino de recuperar los sindicatos para la lucha, no debe limitarse a un enfrentamiento contra las patronales y la burocracia sindical. Se requiere de la formación de una fuerte corriente político- sindical de militantes, enraizada en todo el país, que defienda el derecho sagrado a las acciones de lucha y de protesta y, desde la independencia de la clase trabajadora, de una salida a los millones que padecen la falta de vivienda o de tierras, como en Soldati o Formosa, al pueblo pobre compuesto por miles de hermanos inmigrantes y de las comunidades indígenas que son demonizados por los que reclaman ir hasta el final con la “mano dura”. Se necesita una orientación política que enfrente el curso derechista del gobierno que decide destinar más recursos para el pago de la deuda externa y mejorar la rentabilidad empresaria para, por el contrario, poner todos los recursos nacionales, como el gas, el petróleo y la tierra, al servicio de un plan de los trabajadores, los explotados y oprimidos.

sábado, 30 de octubre de 2010

¿Adónde va el gobierno de Cristina?

Por: Manolo Romano

Detrás de las cínicas condolencias de sus acérrimos opositores e, incluso, de dirigentes del espectro del propio peronismo “amigo”, están en curso encarnizadas disputas de poder. Más allá del presente de conmoción y aparente “unidad nacional”, la súbita muerte de Néstor Kirchner abrió una crisis política que prepara mayores enfrentamientos y polarización entre los bandos capitalistas que disputan la escena nacional. De un lado, la burocracia sindical de la CGT que viene de recibir el repudio popular por el asesinato de Mariano Ferreyra, se postula para seguir siendo el principal sostén del gobierno de Cristina Kirchner, buscando, a cambio de ello, impunidad bajo su amparo. Del otro, el arco opositor que en el reciente coloquio de IDEA había reunido al establishment burgués debatiendo una salida a lo que ellos mismos denominaron un “fin de ciclo”, presionará para condicionar al gobierno con sus demandas orientadas por los empresarios de la soja y los grandes industriales de la AEA.

Apenas un par de horas después de la muerte de Kirchner, en el diario La Nación el analista Rosendo Fraga escribió, como vocero de ese establishment, una especie de ultimátum al gobierno que se encontraba en shock. Básicamente exigiendo la separación de la presidenta de Moyano, que en realidad significa, bajo ese nombre, la exigencia de ruptura con los sindicatos y el fin de toda concesión al movimiento obrero, así sea a sus sectores en blanco y sindicalizados. Ya veníamos viendo como la descomposición de esa alianza de gobierno provocada por los hechos de sangre en Avellaneda, intentaban ser aprovechados por las patronales y los medios opositores para minar las organizaciones sindicales, sin distinción y no sólo a los burócratas sindicales. No puede haber confusión: la derecha patronal y sus voceros mediáticos (como Mirta Legrand) atacan a los sindicatos en tanto representan, aunque distorsionadamente, intereses obreros. Los revolucionarios luchamos para recuperarlos como herramientas de lucha de clases y no hacemos causa común con el Grupo Clarín que utiliza la tercerización de masas de empleados y prohíben la organización de comisiones internas en sus plantas.

Ahora con la muerte de Néstor Kirchner -de la misma manera que lo hicieron luego de la derrota oficial de la 125 y, otra vez, después del triunfo opositor en las elecciones del 28 de junio- la oposición patronal presiona para que, en su debilidad, Cristina se avenga al consenso, “rodeándola de apoyo” para imponerle una agenda común parlamentaria con el peronismo federal y la UCR. Una primera respuesta gestual parece descartar esta variante de “unidad nacional”. La propuesta de Cobos de poner en marcha los preparativos para velar en el Congreso los restos del ex –presidente, fue respondida con la decisión oficial de hacerlo, por el contrario, en la Casa Rosada. Una disputa del “lugar del poder” que simboliza la polarización que viene.

No parece probable que se concrete el escenario que pretende la clase dominante, que desearía una abdicación de Cristina en pos de una candidatura presidencial de Scioli, y detrás alinear al peronismo federal, para disputar con la fórmula radical-socialista republicana de Alfonsín y Binner; es decir, entre dos fórmulas plenamente confiables en las elecciones del 2011.

Siendo así, ¿podrá Cristina darle continuidad al proyecto “kirchnerista sin Kirchner”?

La profundidad de la crisis política se debe, en primer lugar, al vacío que deja el hombre clave que -continuando la devaluación de Duhalde que hizo la “tarea sucia”- vino a comandar el “partido de la contención” a la irrupción de masas desatada en las jornadas revolucionarias de diciembre de 2001. Kirchner fue el armador, más que de un partido K, de una coalición inestable de gobierno, un líder que arbitraba entre “la gobernabilidad” que otorga el aparato del PJ, los gobernadores, intendentes del conurbano y los viejos dirigentes de la CGT, y los organismos de derechos humanos, artistas e intelectuales que le sumaban la atracción de sectores de centroizquierda. Aunque la pérdida del líder de esa coalición los vuelve a mostrar unidos, ese armado terminó de estallar con el reciente asesinato de las patotas comandadas por la Unión Ferroviaria. De fondo, se demuestra como una hipocresía la idea que Cristina Kirchner había trasmitido a la juventud K en el acto del Luna Park sobre la posibilidad de una convivencia “democrática” entre derecha e izquierda peronista que reparara el enfrentamiento de los 70. Por el brutal crimen de esa derecha peronista contra un militante trotskista, y por las promiscuas fotos en fiestas comunes entre los ministros y voceros de la centroizquierda K con los matones de la burocracia sindical. El intento oficial de remendar esa alianza en crisis, utilizando políticamente la muerte de Néstor Kirchner ante la que todos vuelven a unirse para “profundizar el modelo” y seguir su “legado” detrás de Cristina, no puede si no estar basada en un pacto de impunidad para los autores, sobre todo los intelectuales, de la emboscada y el asesinato de Mariano Ferreyra.

El gobierno de CFK se muestra endeble a pesar que la presidenta quede como la sucesora “natural” y, en cierta forma, beneficiada por la imagen, agrandada luego de su desaparición, de Néstor Kirchner. Sobre la base de la candidatura de Cristina 2011, la salida del kirchnerismo para “salvar el modelo” parece estar en manos de los gobernadores e intendentes peronistas, el otro poder real que venía en desbandada. La última mala noticia para el ex –presidente fue la decisión del gobernador oficialista Urtubey de Salta de adelantar las elecciones provinciales para despegar su suerte de la de su candidatura a presidente que, presumía, lo arrastraba a la derrota en su propio territorio. Asimismo, las tensiones que se vienen expresando entre los Kirchner, el gobernador Scioli y Moyano como jefe del PJ bonaerense, cada uno con su propio juego dentro de la alianza oficialista, acababan de tener nuevos capítulos. El día antes de la muerte del ex –presidente, Moyano no pudo obtener quórum en el Consejo Justicialista de Buenos Aires que preside, debido al vaciamiento de la reunión que le hicieron los intendentes del conurbano y los propios hombres de Néstor Kirchner. La muerte de quien arbitraba, ya sin mucho éxito, entre las distintas fracciones en disputa, va a imponer una renegociación entre ellos.

La “continuidad del proyecto” que muchos jurarán ante el féretro del ex -presidente, aunque se exprese detrás del intento de reelección de Cristina, estará ahora dominada por un peso cualitativamente mayor de los gobernadores “feudales” del interior y los intendentes derechistas, es decir, más condicionada por la voluntad del viejo aparato pejotista.

Como decimos en la declaración que sacamos a horas de la muerte de Kirchner (ver recuadro) todas las alternativas en que se dirime la crisis política de los de arriba son contrarias a los intereses de los trabajadores que deben organizar su propia salida independiente de todos los bandos capitalistas.

jueves, 21 de octubre de 2010

Asesinos bajo protección

Por: Manolo Romano



Pasaron más de 6 largas horas del asesinato de Mariano Ferreyra, para que Cristina Kirchner declarara que el gobierno investigará “a los responsables tanto materiales como intelectuales, sean sindicales o políticos”. Pero no vale hacerse ilusiones. Su declaración fue acompañada, paralelamente, de una operación de prensa que contó con los “idiotas útiles” de 6,7 u 8 periodistas difundiendo como reciente una nota del diario El Cronista de un año atrás sobre una reunión de Duhalde con los “gordos” de la CGT José Pedraza de la Unión Ferroviaria y Oscar Lezcano de Luz y Fuerza. El propio Hugo Moyano siguió repitiendo estos argumentos de los servicios K en los programas de TV, al igual que lo hizo Tito Nenna el legislador porteño proveniente de las filas de la burocracia sindical docente.

Una vez que la operación de “desinformación” falló, ahora apelan a la ausencia del propio José Pedraza en el acto de Moyano en River para decir que este sector de la CGT no tiene nada que ver con el gobierno. Los militantes clasistas de ferroviarios saben, sin embargo, que a pesar de la ausencia de Pedraza en el Monumental, la Unión Ferroviaria sí participó en el acto con una bandera que colgaba de una de las tribunas con la leyenda: “100 por ciento peronistas”. Y que esa participación estuvo alentada por el segundo hombre de Pedraza, y responsable del ferrocarril Roca, el “gallego” Fernández y el declarado kirchnerista Pablo Díaz quien justamente fue responsable, en el terreno, de comandar la patota que impidió el corte de vías y luego emboscó a los militantes del Partido Obrero que se retiraban de la protesta.

La pelea entre bandas capitalistas apesta. De un lado, el Grupo Clarín y los medios opositores que tienen el objetivo de debilitar toda organización de los trabajadores, utilizan la sangre de la juventud para lanzar una campaña contra “la violencia sindical”, mezclando en la misma bolsa la emboscada en Barracas con los enfrentamientos entre grupos de choque de la propia burocracia sindical en San Vicente. Del otro, los Kirchner buscaron identificar como responsable a Duhalde para deslindar la responsabilidad política de un gobierno que tiene en la burocracia sindical a su principal sostén. Ayer nomás, en noviembre de 2009, Cristina dio un discurso en defensa del “modelo sindical argentino” nada menos que en la sede de la UF (foto). Es en esa sede de la calle Independencia 2880 donde hay que buscar y meter presos a los responsables intelectuales del asesinato. Pero la Unión Ferroviaria participa del gerenciamiento de la línea Roca, a cargo de la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), promovida por Julio De Vido para administrar los ramales.

Por ello, no vale hacerse ilusiones. El gobierno que pregona que “no reprime la protesta social” se apoya en una casta privilegiada que sostiene, como lo hizo Pablo Díaz, el burócrata K de la UF que “lo que no hacen jueces y policías lo hacemos nosotros”. Son la policía interna que tiene el movimiento obrero. Que la CGT no haya declarado ni 15 minutos de paro ya delata su complicidad. El castigo a los responsables materiales e intelectuales sólo podrá venir de la mano de la respuesta obrera y popular. Al cierre de esta edición, se preparan acciones de repudio en todo el país. Las organizaciones del sindicalismo base se han puesto a la cabeza como con el paro de dos horas por turno que comenzó en Kraft que, además, cortará la Panamericana, con las medidas de fuerza de los delegados del Subte, con la movilización del Sindicato Ceramista en el marco del paro provincial convocado por la CTA Neuquén. Son estas nuevas organizaciones sindicales y delegados de base, así como la participación del nuevo movimiento estudiantil en las acciones de repudio, junto a los organismos de derechos humanos y la izquierda, los que debemos aunar esfuerzos para que no quede impune este crimen y desterrar definitivamente del movimiento obrero a la lacra de matones a sueldo pagadas por dirigentes millonarios protegidos y alimentados por este gobierno.

El mismo día del crimen en Barracas, la juventud de Francia siguió ocupando las calles en masivas acciones junto a los trabajadores en huelga. Allí sí y no en el lema de los afiches de la CGT se está construyendo la verdadera “hora de los trabajadores” y la juventud combativa.

viernes, 1 de octubre de 2010

La Corte y Milagro

Por: Manolo Romano

Con aliados así quién necesita enemigos, habrán pensado los Kirchner. Milagro Sala les metió un “urnazo” de más de 20 mil votos en Jujuy, definiendo políticamente la elección de la CTA contra el oficialista Yasky.

Después de haber creado su poder de la mano del presupuesto del Estado y el apoyo de Alicia Kirchner, la caudilla de la Tupac Amaru terminó jugando todo su aparato para el triunfo de la fracción anti K de la burocracia sindical. Si no son ciertas las versiones sobre su próxima renuncia a la CTA a causa de la escandalosa crisis abierta, se habrá convertido en Jujuy en la Secretaria General de una central sindical que proviene del movimiento territorial, al frente de un aparato hostil a los trabajadores que luchan en la provincia, en especial contra los docentes a quienes apretó con matones para levantar la última huelga y que, ahora, en muchos casos se les impidió votar. Este rol preponderante en la CTA de una dirigente que basa su organización en regimentar a los trabajadores, a través del manejo de los planes asistenciales y cooperativas de vivienda que le otorga el Estado, muestra la farsa de la “autonomía de la central” que tiene como bandera la vieja burocracia de ATE de Víctor De Gennaro que llevó de candidato a Pablo Micheli.

El kirchnerismo muestra cada vez más dificultad para mantener unidos los extremos de sus alianzas de gobierno. En la marcha contra las trabas judiciales a la Ley de Medios, una causa con la que los Kirchner pretenden “recuperar sectores medios”, Hebe de Bonafini se despachó contra “esos turros de la Suprema Corte”. Uno de ellos, el juez Lorenzetti, viene recibiendo a Héctor Magnetto y sus hombres, en tanto trascendió que la Corte desestimaría la apelación del gobierno y dejaría correr una medida cautelar que, entre otras cosas, permite que el Grupo Clarín no tenga que desprenderse de licencias antes de un año como establece el articulo 161 de la nueva ley. El mismo Lorenzetti actuó semanas atrás como vocero de la corporación judicial reclamando más presupuesto “para garantizar la autonomía de poderes”. Ahora el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández los llamó “mentirosos con oficio” por presentar como un “recorte presupuestario” la diferencia entre los fondos solicitados por la Justicia y los otorgados por las partidas del Ejecutivo. En fin, uno de los emblemas que los Kirchner tenían para presentar en las clases medias que pretenden recuperar, la renovación de una institución oligárquica que debería disolverse como es la Corte, se le ha vuelto en su contrario. El “Máximo Tribunal de Justicia” está cada vez más enfrentado al gobierno, como se mostró semanas atrás en el fallo para reinstalar en su cargo al ex -procurador de Santa Cruz echado por los K hace 15 años.

Los jueces tiran fuego graneado, y una de las balas fue a pegarle a Tomada y a la dirección de la UTA, con el fallo a favor de la simple inscripción para el nuevo sindicato del subte. El acuerdo pactado para el caso testigo que cuestiona el “viejo modelo sindical” -un compromiso de “paz social” con el gobierno a cambio de concesiones de libertad gremial, pero sin otorgar la personería al nuevo sindicato-, cayó en la ilegalidad.

Justo cuando los “tácticos geniales” de la CTA de Yasky, promotores de ese acuerdo, intentaban incorporar a un sector de delegados del subte a la conducción de la seccional Capital en medio de las elecciones internas viciadas de maniobras de aparato y fraudes contra los trabajadores. Y de rebote, la dirección de la UTA anuncia que rompería con la CGT si el Ministerio de Trabajo accediera al fallo de los jueces, otra amenaza de debilitamiento para Moyano que se sucede a la que también hizo días atrás la burocracia del sindicato de la Alimentación.

En su crisis, el kirchnerismo se devora a sus hijos. El golpe sufrido por Yasky ha pegado también a la facción de la centroizquierda conducida por Sabbatella, que viene siendo alentada por la propia presidenta como “colectora” en la provincia de Buenos Aires para la fórmula oficialista a la presidencia en 2011. Pero cuando “las alianzas transversales” no funcionan, bueno es el viejo PJ. Por eso, en La Plata Hugo Moyano pudo reunir al Consejo del PJ Bonaerense y pactar una tregua con los intendentes que lo resisten desde la Federación Argentina de Municipios.

En el cónclave del peronismo de la provincia “participaron el jefe de la FAM bonaerense y jefe comunal de Tres de Febrero, Hugo Curto, y su par de Hurlingham, Luis Acuña, parte del “grupo de los 8” intendentes díscolos al kirchnerismo”. Un intento precario de cerrar filas en el bastión del peronismo en pos del triunfo electoral del año que viene, después de los recientes cruces entre Scioli, Kirchner, Moyano y los intendentes. Votaron por unanimidad el “apoyo al Gobierno nacional, provincial y a los intendentes que trabajan y apoyan en este modelo socioeconómico que empezó en el 2003 con Néstor Kirchner y que continúa con Cristina y Daniel Scioli”.

La Juventud K, que viene de presentarse en el Luna Park, también participa del “vamos todos detrás de Hugo” y tiene un lugar en el Consejo pejotista pero se ausentó de la reunión con previo aviso: “Los cinco representantes de la Juventud, con el guiño de Moyano, prefirieron estar en Capital, donde se llevaba a cabo la marcha en apoyo a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” (Página 12, 29/9). Luego de la marcha, “con el guiño de Moyano”, las agrupaciones de la juventud K debutaron en el “movimiento estudiantil” intentando romper las tomas de facultades de Filosofía y Letras y Sociales de la UBA. Semejante acto de alcahuetería con los decanos, fue rechazado por masivas asambleas universitarias que vieron cómo los “nacionales y populares” unieron su reclamo con sus “archienemigos” del Grupo A, los radicales de Franja Morada y los estudiantes del PRO de Macri, y marcharon con pancartas de “queremos estudiar”. ¿En la próxima toma de fábrica aparecerá la Juventud Sindical K, al grito de “queremos trabajar”?

El PTS redobla sus esfuerzos por desarrollar la organización del nuevo movimiento estudiantil que está irrumpiendo en la escena política a la izquierda de los Kirchner, y ante el desenmascaramiento de todas las alas de la burocracia sindical, de la CGT y la CTA, luchamos por extender el sindicalismo de base con independencia de todos los bandos patronales, como parte de la lucha por construir una nueva fuerza política socialista y de los trabajadores.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Escuelas políticas

Por: Manolo Romano

En medio de las disputas entre el gobierno y oposición que se deslegitiman mutuamente con denuncias cruzadas, lo nuevo está representado en la irrupción de las capas más avanzadas del movimiento estudiantil. La cuarta semana de toma de decenas de colegios por los secundarios en la Capital ha contagiado a los universitarios de las facultades de Ciencias Sociales y Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y amenaza con extenderse más ampliamente. Juntos, marchan por miles y se comienzan a organizar conjuntamente en defensa de la educación pública ante el deterioro de los edificios y condiciones de estudio.

Más de fondo, son el emergente de la politización de masas que generan los debates nacionales entre los de arriba, en los cuales los trabajadores y estudiantes vienen siendo convidados de piedra. En parte, porque los Kirchner vienen apostando, por conveniencias electorales, a la polarización con una derecha que, en el caso del gobierno porteño de Macri, está enjuiciada por espionaje clandestino cuando no directamente implicada como partícipes del genocidio, como los empresarios de Clarín y La Nación con el caso de Papel Prensa. Pero el aliento que la propia presidenta dio a las tomas de colegios porque enfrentan a su adversario Mauricio Macri, ahora se trasladan a las facultades de la UBA que dependen del presupuesto educativo nacional y donde masivas asambleas universitarias se posicionan claramente contra el gobierno nacional (ver páginas 4 y 5). Este hecho muestra claramente el límite de la pretendida “agenda progresista” que el gobierno impulsa en forma oportunista para intentar recomponer lazos con los sectores medios y que, por el contrario, propaga un sentimiento de igualitarismo que amenaza volvérseles en contra.

Las movilizaciones de una extendida vanguardia estudiantil son un fenómeno anticipatorio de mayores convulsiones sociales. De allí que los medios y la derecha han intentado condenar a los estudiantes secundarios por “la metodología” de las tomas y los cortes de calles -coincidiendo en este caso con los decanos kirchneristas “progres” ante las ocupaciones de facultades- lo que usualmente acompañan con la muletilla de que “hacen política”. En todo caso, ¿qué son las instituciones “educativas” sino las escuelas de formación política de las ideas de la clase dominante que genera los actuales elencos de políticos burgueses, profesionales y diputados lobbistas de los intereses patronales? Justamente: una franja de la nueva generación de la juventud post 2001, está haciendo un ejercicio de escuela política, mediante la acción directa y la organización independiente por sus propias demandas.

“Socialización de las pérdidas”

“Esto se parece a Cuba”, se despachó Méndez el presidente de la UIA, en referencia al proyecto de ley del diputado y abogado de la CGT Héctor Recalde que promueve la “participación en las ganancias de las empresas”, a la vez que este refirió a las presiones que las huestes del sindicato camionero de Moyano vienen haciendo contra Techint por la tercerización de los trabajadores del transporte en sus empresas.

Un síntoma claro del agotamiento del ciclo del kirchnerismo, más allá del repunte coyuntural gracias a la estabilidad económica, está demostrado en el alejamiento de quienes eran, hasta ayer nomás, sus más cercanos aliados: los industriales de la UIA que suspendieron los festejos con el oficialismo por el Día de la Industria en manifiesta disconformidad por el informe sobre Papel Prensa. El otro síntoma, es el relativo juego propio que está desarrollando Hugo Moyano de la CGT, ahora liderando el PJ bonaerense donde recaen las mayores expectativas del oficialismo de recomponerse de la derrota electoral del 2009.

La enésima amenaza de proyecto de ley del cegetista Recalde (que finalmente nunca concreta), está enmarcada, esta vez, en un juego de presiones entre las que intenta arbitrar el gobierno. El ministro Tomada ha dejado en claro que tal “participación en las ganancias” estaría atada a “introducir el concepto de productividad. Es necesario sacar los demonios alrededor del tema de la productividad”. Es decir que lo que es presentado por la derecha industrial como un ataque a la rentabilidad empresaria, en realidad es compatible con un histórico reclamo patronal. El economista Zaiat en Página/12, con el objetivo de defender el proyecto como enteramente dentro de los marcos capitalistas, deschava que el dirigente de la CTA y del sindicato del neumático, Pedro Wasiejko, sostiene esta práctica en la planta de la multinacional Firestone de Lavallol. “Es un instrumento que favorece los procesos de inversión a nivel local, sobre todo en las multinacionales”, explica el dirigente que es una de las cabezas de la lista oficialista, junto a Yasky, en las próximas elecciones internas de la CTA. En fin, lejos de cualquier atisbo socialista el proyecto de la CGT se parece al modelo del “capitalismo alemán”, que suele reivindicar Cristina Kirchner, donde la cogestión de burócratas y patrones rige en grandes empresas imperialistas exportadoras. Pero, en la semicolonia argentina, mientras las direcciones de la CGT y la CTA alaban las bondades de una “participación en las ganancias” de los trabajadores en blanco, en la emblemática Villa Constitución los metalúrgicos de Paraná Metal cumplen una semana de un histórico corte de la ruta 9, con apoyo masivo de la población, para impedir que la patronal kirchnerista realmente existente, como la del capitalista del juego Cristóbal López, los haga partícipes en la “socialización de las pérdidas” con un plan de despidos masivos y rebaja de salarios.

En tanto el proyecto de los abogados de la CGT dice basarse en un aspecto del artículo 14 bis de la Constitución que señala la “participación en las ganancias de las empresas”; curiosamente desestima el párrafo inmediatamente anterior del mismo artículo que pregona la “igual remuneración por igual tarea”, es decir la “inconstitucionalidad” del trabajo en negro y precario que se aplica en forma generalizada. No casualmente, esta semana vimos, además, a una patota comandada por la burocracia empresaria de Pedraza de la Unión Ferroviaria defender la herencia de los 90 contra los tercerizados ferroviarios que reclaman el pase a plata permanente de 1500 trabajadores en la línea Roca. Estas luchas obreras, también anticipatorias de lo que depara la crisis capitalista internacional, son otra gran escuela política donde madura la experiencia, en especial de la joven generación de la clase trabajadora que deben conquistar, como lo están peleando los estudiantes de la Capital, su derecho a hacer política como clase en las empresas, gremios y en la escena nacional.

jueves, 26 de agosto de 2010

El doble mensaje de los K en Papel Prensa

La asociación de los empresarios con los militares genocidas ha quedado en evidencia, una vez más, con el caso de Papel Prensa. Pero es utilizada por los Kirchner contra el principal “adversario electoral” y creador de candidatos opositores, el Grupo Clarín y La Nación, dejando intacta la impunidad del “poder invisible a los ojos”, como Cristina sugirió llamar a la clase empresaria.

Por empezar ‘nadie va preso’, parece ser el primer mensaje oficial a la díscola dirigencia empresarial de AEA y UIA que vienen expresando su solidaridad de clase con Héctor Magneto, y no fueron a la Rosada en el acto de anuncios sobre Papel Prensa. Al presentar el informe oficial a la justicia, puede comenzar un largo proceso al CEO de Clarín, cuya sentencia estará en una carrera de velocidades con su enfermedad terminal, y a los viejos dueños de La Nación, los Mitre, pero la familia Saguier que mantiene la propiedad efectiva del holding, nunca mencionada en el informe por Cristina Kirchner, seguirá al frente. La política de los Kirchner ante los genocidas parece ser garantizarles el “trasvasamiento generacional” de la herencia de sus fortunas hechas a sangre y fuego. Hace tres días murió de viejo el ‘capitán de la industria’ Federico Zorroaquin, dueño en 1976 de la empresa Saiar y en los años 80 propietario del frigorífico Cepa y Petroquímica Bahía Blanca, entre otras, e implicado en la desaparición de 12 delegados, incluida toda la comisión interna perteneciente a la Unión Obrera Metalúrgica. Murió impune a pesar de las denuncias y causas abiertas. Una opinión editorial de La Nación sostiene que durante el informe sobre Papel Prensa: “Algunos embajadores presentes debieron sentir de nuevo, el escalofrío que los estremeció cuando los gobernantes argentinos hacían y decían lo mismo contra empresas de sus países”. Sin duda, en particular los que ocupan cargos diplomáticos en los países imperialistas de origen de las multinacionales automotrices que fueron partícipes necesarios de cientos de desaparecidos obreros como los resonantes casos en Ford, Mercedes Benz o Peugeot, empresas que han tenido un especial tratamiento de parte del Estado durante la administración Kirchner. Ya ni los ultra-K de ‘6,7,8’ hablan mas de la Causa Noble por apropiación. Mucho menos están amenazados los dueños del monopolio Techint, la familia de los Rocca, que en el ‘76 montaron su propio campo de concentración al lado de la fábrica Siderca de Campana para torturar obreros, y sigue siendo el gran pope de la “burguesía nacional”.

Los defensores del pacto de los ’80

Reeditando a Mariano Grondona que, para defender a Macri, dijo “pero si todos espían, ¿por qué culpar a uno?”, la diputada Patricia Bullrich, argumentó que, en última instancia, “todos colaboraron con la dictadura”. Al fin y al cabo, su líder en la Coalición Cívica, Elisa Carrió, proveniente del alfonsinismo, es respetuosa de la impunidad consagrada en los pactos que intentaron poner ‘Punto Final’ después del Juicio a las Juntas en los años 80, entre la UCR gobernante y el PJ de Cafiero. Como deja traslucir la solicitada del hermano vivo de los Graiver, Don Isidoro: “En diciembre de 1985 el gobierno del Dr. Alfonsín nos indemnizó por todos los activos apropiados por el Estado ilegítimamente (incluyendo los fondos pagados por los compradores de Papel Prensa). Es mi deseo consignar que debimos resignar buena parte de nuestro reclamo en aras de finalizar un ciclo, así como destacar la honestidad de nuestros interlocutores”. El hijo heredero de aquel pacto, ‘Ricardito’, lo ratifica como candidato a presidente del radicalismo: “En el juicio durante el período democrático que culminó con la indemnización al Grupo Graiver jamás hubo denuncia ni reclamo alguno con relación a la venta de Papel Prensa”.

“Nuevos derechos”… de mercado

Ante la cuestión de la propiedad de Papel Prensa, la presidenta enviará al Congreso un proyecto de Ley que está lejos del “peligro chavista” o estatizador que agitaban los empresarios y el Grupo A de oposición parlamentaria. La iniciativa oficial (de incierta aprobación) propone que la producción de pasta celulosa y papel de diario se declare “de interés público”. Sin embargo el proyecto lo mantendría en manos privadas, con participación del Estado como hasta ahora. Es decir, más allá del discurso, es una segunda señal favorable a las corporaciones patronales de la AEA y la UIA, que reclaman “seguridad jurídica”. El Congreso daría un marco regulatorio para que los diarios patronales puedan comprar todos el papel a un mismo precio contra los actuales manejos monopólicos del Grupo Clarín y La Nación. Esta “democratización de mercado” que vendrían a restaurar los K en este terreno, busca favorecer a los grupos de los medios oficialistas o socios que ya vienen creciendo gracias a subsidios del Estado, como el ascendente empresario de medios Spolsky o el mismo Werthein en el negocio de las telefónicas (ver nota). Por ello, no es de extrañar las palabras elogiosas que tuvo Cristina Kirchner sobre la conformación de la empresa original en el gobierno de Lanusse a la que catalogó de “desarrollista” diferenciándose del autor por tratarse de un “gobierno de facto”. Aquel entuerto que surgió desde la dictadura de Onganía que volteó el Cordobazo, asociaba la participación y subsidios del Estado a empresarios papeleros y “usuarios”, las patronales de los diarios que compraban el papel.

“Conmigo o sin-migo”

La política del gobierno hacia los empresarios, incluyendo a los genocidas, es ‘presionar para negociar’. Como, en su terreno, demostró la actuación del sindicato Moyano que bloqueó las plantas de Techint, usando el reclamo de los camioneros tercerizados claramente a favor del gobierno en medio de la contienda entre los de arriba, y preparando su asunción como jefe del PJ bonaerense. Si una parte del mensaje oficial a los empresarios es que ‘la sangre no llegará al rió’, el reverso es la amenaza implícita para las corporaciones, manchadas de sangre en los años de la dictadura y que vienen apareciendo junto al CEO de Clarín y alentando a los candidatos del peronismo disidente, que pueden sufrir el “escrache público” y hasta la presión sindical, si juegan abiertamente para la oposición en el 2011. Y, en cambio, si acompañan “el proyecto nacional” tendrán ganancias, “seguridad jurídica” y “gobernabilidad”, como piden.

Sin duda, el gobierno posee sobrada información en los archivos de la época de la dictadura de la actuación de empresarios, militares, curas, jueces y dirigentes políticos durante el plan sistemático del terrorismo de Estado. Estos pueden ser utilizados en forma discrecional como hacen los Kirchner, o ser la base del verdadero principio del fin de la impunidad, abriéndolos al conocimiento público para iniciar, como piden los querellantes del colectivo Justicia Ya en los juicios a los represores, el juzgamiento de “todos los genocidas por todos los compañeros” (ver contratapa). Pero esto sólo se logrará con una política de movilización independiete de los campos patronales en disputa.


Hacer política de los trabajadores

Los obreros tercerizados de Siderar de Florencio Varela, ante el lock out patronal en respuesta al bloqueo de los camioneros de Moyano contra la tercerización del gremio, aprovecharon para expresar sus reclamos de igualdad en las condiciones de trabajo y salario con respecto al resto de los trabajadores, también al interior la planta. La dirigencia de la UOM Quilmes, de la corriente del kirchnerista “Barba” Gutiérrez, había apoyado la acción que llamaba el sindicato de Moyano desde afuera. Pero cuando la demanda de los tercerizados fue tomada por ellos mismos, la UOM reculó rápido. Los trabajadores pudieron ver que la burocracia se movía según los intereses del gobierno, y a ello subordinaba los reclamos de los trabajadores. Mientras fuera una acción controlada por ellos para presionar a un empresario que puja con el gobierno, como Techint, es una cosa. Si la demanda va en serio, se toma desde abajo, y hace peligrar una gran conquista patronal como es la desigualdad salarial entre los trabajadores, eso ya no le conviene a los Kirchner porque afecta la “gobernabilidad”. Ese es el significado de la “alianza policlasista” de la que hablo Néstor Kirchner en el acto de lanzamiento de la Juventud Sindical Peronista junto a Moyano: “entre los trabajadores, la clase media y los empresarios nacionales”.

Esta falta de independencia política de los sindicatos, en este caso los que responden al gobierno, la pagan los trabajadores en pérdidas de conquistas y falta de derechos, como le pasa a millones de trabajadores precarizados. Hay que forjar en cada gremio y lugar de trabajo fuertes agrupaciones clasistas, antiburocráticas e independiente de las empresarios, el gobierno y sus opositores políticos patronales, para hacer política de los trabajadores sumando a la construcción de la corriente nacional que impulsan los dirigentes obreros de la Comisión Interna de Kraft y Pepsico, los delegados clasistas del subte, los dirigentes de Zanon y el sindicato ceramista de Neuquén junto a cientos de delegados de base y miembros de comisiones internas de todo el país.

viernes, 6 de agosto de 2010

La lucha sindical, la lucha política y la lucha electoral

La tarea de los revolucionarios en el movimiento obrero es impulsar los fenómenos más progresivos, potencialmente clasistas y en perspectiva revolucionarios, que se van presentando en la lucha de clases, como una forma de colaborar en la emergencia de un movimiento obrero con independencia política y de una corriente revolucionaria entre los trabajadores.

La presentación electoral, aún dentro de las organizaciones sindicales, es esencialmente una oportunidad para hacer agitación y propaganda de las ideas clasistas o revolucionarias entre los trabajadores, pero no reemplaza la experiencia directa de la lucha. Ese límite es mucho mayor si las elecciones se hacen en “frío”, como sucede con las próximas elecciones en la CTA controladas por las alas en disputa de la burocracia sindical, donde las posibilidades de influir en el resultado, o lograr que se exprese por esa vía una fracción clasista preponderante, son nulas.

Distintas fueron las elecciones a comisión interna de Kraft del año pasado, por ejemplo, luego de un conflicto histórico donde, con la burocracia de Daer en bancarrota, se jugaba la dirección de la fábrica entre dos corrientes mayoritarias: una clasista impulsada por los revolucionarios del PTS junto a compañeros y compañeras independientes, y otra reformista orientada por la CCC que acababa de firmar la paz social con la empresa, y que habíamos batallado con políticas alternativas en el curso de la propia lucha. Algo similar puede decirse de la elección de delegados en Fate y de Seccional del sindicato del neumático en el 2007 y 2008, luego de la gran lucha donde se echó a Wasiejko en medio de las acciones. El caso de la elección planteada en la CTA está más que lejos de esta situación.

Por otro lado, están surgiendo fenómenos muy positivos entre los trabajadores, en especial entre los precarios que intentan sacar la cabeza, organizarse, salir de su situación de explotación insoportable. La organización de una asamblea de ferroviarios tercerizados es al principio toda una odisea. Una serie de obstáculos que hay que ir salteando. El corte de vías de 9 horas en el ferrocarril Roca que conmovió la escena pública semanas atrás, no fue una irrupción espontánea. Desde las charlas de a uno, a las escondidas, a los primeros grupos que se reúnen clandestinamente, pasando al primer llamado a una asamblea en un local sindical que es “visitado” por una patota de una hinchada de fútbol, hasta poder juntar la cantidad de compañeros necesarios para salir a las vías. Ahí se pone en juego el puesto de trabajo, se exponen a la represión policial y a las patotas de la Unión Ferroviaria vestidos de “pasajeros”. Y allí se interpela a la población sobre la situación de millones de trabajadores en la Argentina que son ciudadanos de segunda, que tienen sueldos de la mitad de lo de sus compañeros mientras hacen el mismo trabajo. Se denuncia que las ganancias de los empresarios se basan en esta situación de precarización que se fue imponiendo desde la dictadura militar, y se asentó en los 90. Se pone en evidencia que el gobierno que habla contra “el neoliberalismo” garantiza que estas condiciones de explotación se continúen, y que en ello coincide con la oposición patronal con la que aparece enemistada. La burocracia sindical, en todas sus alas, se muestra cómplice de esta situación manteniendo a los efectivos separados de sus hermanos de clase.

El grito de “A igual trabajo, igual salario” cuestiona toda esta situación. Si se extiende podría atacar una de las principales conquistas del régimen que garantizan las ganancias de los patrones, grandes, chicos y medianos. Considerar este, desde un escritorio partidario, una “lucha sindical” no puede ser más errado porque de desarrollarse y extenderse pone en cuestión las condiciones de explotación en las que se basa el capitalismo en el país, y por eso enfrenta al gobierno y a la burocracia.

La lucha sindical es la lucha reivindicativa que se da dentro de lo que el régimen burgués permite a los trabajadores. Una vez al año se lucha en paritarias bastante “ordenadas” donde existe una fecha para que comience “la ronda de negociaciones”. Los trabajadores presionan a ver si se consigue mejorar en algo su situación. Salvo algunos casos, estas luchas se mantienen dentro de los parámetros “permitidos”. Difícilmente puedan cuestionar al régimen capitalista, mas allá de que algunas tienen más combatividad. En esta situación de crecimiento capitalista e ilusiones de progreso evolutivo en amplias franjas de los trabajadores en blanco, la lucha de las paritarias puede servir para dotar a los trabajadores de una gimnasia de lucha, para mejorar la organización, su conciencia y el enfrentamiento con la burocracia, pero difícilmente pueden transformarse en luchas políticas.

Las elecciones sindicales habituales no son “luchas políticas”, en el sentido que Lenin daba al término, en tanto desafío de la acción de la clase obrera al poder político burgués, sino agitación de las ideas clasistas. Las luchas políticas son en primer lugar luchas, acciones de la clase obrera que por su disposición combativa y su programa atacan al régimen capitalista, al gobierno y al estado. Para ello, es necesario intervenir en los combates de clase y tratar de dotarlos de un programa que, para dar respuesta a las necesidades acuciantes, no puede más que chocar con las instituciones del régimen y el dominio de los capitalistas. Desandar, por ejemplo, las conquistas capitalistas que se impusieron mediante una dictadura, primero, y con derrotas de grandes luchas contra las privatizaciones en la década neoliberal, luego, precisa de acciones obreras opuestas de la misma intensidad. Para ello la clase obrera tiene que tener en su programa consignas que busquen la unidad de sus filas, que les permitan conseguir aliados para tratar de resolver de forma revolucionaria sus grandes padecimientos. Los obreros de Zanon lo expresaron una y mil veces:“queremos la estatización bajo control obrero de la fábrica, para organizar un plan de obras publicas que le dé trabajo a los desocupados y vivienda al pueblo”. Esto se contrapuso a las meras cooperativas de gestión, pero también a las corrientes de izquierda que basaron su trabajo en los movimientos desocupados como colaterales partidarias con práctica que copiaba los métodos clientelares, mientras (en algunos casos) llevaban adelante un sindicalismo estrecho. Esto lo vimos en el mismo ferrocarril Roca años atrás, donde el PTS fue la única corriente que fue parte, desde los efectivos, de la lucha por puestos de trabajo para los desocupados que a su vez colaboraban en las peleas para reinstalar a los activistas despedidos. Es sintomático, porque el resto de las corrientes de izquierda con presencia en el Ferrocarril tenía trabajo en los desocupados pero jamás quiso unir ambas demandas dando lugar a una extraña orientación que se podría resumir como “planes para los desocupados, aumento de salario para los efectivos”. Los partidos “re-piqueteros” jamás participaron de las luchas que en el Roca permitieron el ingreso de decenas de desocupados. La lucha de toda la clase obrera por la demanda del reparto de las horas de trabajo fue cambiada por un limitado sindicalismo que se acompañó con la formación, más estrecha aun, de “colaterales piqueteras” que se movilizaban, de hecho y mas allá de los discursos, para mantener los planes asistenciales.

Hacer un poco de sindicalismo, un poco de clientelismo y un poco de electoralismo, es lo contrario a la lucha política pero es lamentablemente la práctica de la mayoría de la izquierda, que en algunos casos se acompaña con agrupaciones estudiantiles que se dedican a gestionar “centros de servicios” y alejadas de la luchas de clases. Por más que sea necesario participar de las luchas salariales, de las elecciones y denunciar sistemáticamente al gobierno de turno, considerar que se lleva adelante una “lucha política” -dado que en las luchas salariales “normales” y en las elecciones permitidas por el poder se hace propaganda -, es un infantilismo absurdo. De esa forma inorgánica, jamás se logrará que sectores significativos de la clase obrera avancen un paso real en su enfrentamiento con el gobierno y, por lo tanto, tampoco avance su propia conciencia política.

El PTS busca hacer de cada lucha una batalla de clase, subordina su participación electoral a la intervención en la lucha de clases, desarrolla un programa para que cada lucha real enfrente de forma creciente al gobierno, al régimen y al Estado y le da una importancia de primer orden a la lucha ideológica y teórica. Esta es la única forma de pelear para que sectores de la clase obrera avancen hacia el clasismo y sean la base para la construcción de un verdadero partido revolucionario.